9 cosas que cambian a los 35

¿Recuerdas cuando teníamos 15? Atravesando la complicada adolescencia creíamos que lo sabíamos todo y que entendíamos la vida mejor que cualquier adulto.

Ahora que hemos crecido descubrimos lo equivocadas que estuvimos y estamos aprendiendo que madurar es una de las mejores cosas que nos pueden pasar.

Cuando nos sentamos a mirar el pasado nos damos cuenta de que muchas cosas han cambiado: nuestro cuerpo, nuestros gustos, nuestras prioridades y nuestras actitudes.

1. Noche de fiesta, ¿es realmente necesaria?

Atrás quedaron los fines de semana que comenzaban la noche del jueves y terminaban el domingo en la tarde. Luego de una noche que termine después de las dos de la mañana, necesitamos mínimo dos días para recuperarnos.

Por eso lo pensamos dos veces para trasnocharnos, ¿realmente vale la pena? Y ahí es cuando proponemos tomarnos un café, una copa de vino, o ir a probar un nuevo restaurante en lugar de irnos de fiesta.

Ahora preferimos aprovechar esos días libres para descansar y recuperarnos mental y físicamente, así podremos comenzar renovadas una nueva semana.

2.Descubrimos que es posible volver a enamorarse

El desamor y el despecho dolerán a cualquier edad, pero en este momento de nuestras vidas ya no es el fin del mundo. ¿Se acuerdan de ese primer desamor? Juramos entre lágrimas que jamás sería lo mismo, que a nadie podríamos amar tanto como a ese adolescente que nos robó el sueño y nos partió el corazón.

Afortunadamente descubrimos que el amor es más que ese sentimiento inverosímil e irracional. Entendimos que amar no tiene que doler y que si bien terminar una relación es una experiencia triste, la vida continua y tenemos miles de razones para ser felices.

Aprendimos que es posible superar cualquier despecho, volver a soñar y a vivir el amor sin prejuicios.

3.Nuestra felicidad es ahora la prioridad

Ahora que tenemos 35+ nos damos cuenta de que gastamos mucho tiempo y tranquilidad en cosas que realmente no valían la pena.

Tantas cosas que dejamos de hacer pensando en el que dirán: esa pinta que no te pusiste porque a tus amigas no les gustaba o ese chico que te atraía pero que dejaste plantado porque no era tan lindo. Ahora te acuerdas del vestido de baño que no usaste porque tenías celulitis y un par de estrías y te ríes de ti misma y de tus preocupaciones de adolescente.

Las peleas sin sentido y el drama novelesco dejaron de hacer parte de nuestras vidas por fin. Entendimos que la vida no es fácil, pero que está en nuestras manos sufrirla o gozársela… y hemos optado por la segunda opción.

4.Nunca es tarde para aprender cosas nuevas

Llegó el momento de hacer todo eso que dejamos de hacer por andar de fiesta o muy ocupadas con alguna relación que nos absorbía el 100% de nuestro tiempo. Ahora estás inscrita en clases de baile, de yoga, de hidroaeróbicos y hasta haces parte de un grupo de caminantes.

Sí, ya sabemos que hace diez años pensabas que estas actividades no eran para ti, pero lo que notas ahora es que te diviertes, combates el estrés, haces nuevos amigos y te mantienes activa y en forma. También descubriste que esto es mucho mejor que pasársela de fiesta en fiesta, que tiene muchas ventajas y ninguna contraindicación.

5.Por fin lo entendimos: menos es más

Y esto no aplica solo a la hora de escoger un outfit. Menos es más es una regla que aplica para casi todo en la vida.

Menos palabras y más hechos, menos temores y más tomar riesgos, menos inseguridad y más claridad de lo que somos y lo que valemos.

Ya no nos asombran los lujos ni las apariencias, aprendimos a descubrir en la sencillez el valor real de las cosas y de las personas, y eso nos incluye a nosotras mismas.

6.Damos a nuestra familia el lugar que se merece

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Una de las lecciones más valiosas que nos dejan los años es que la familia es una parte fundamental de nuestra vida. Y si antes evadíamos pasar tiempo con ellos, ahora lo echamos de menos.

Ya sea que hayamos formado nuestra propia familia o no, llamar a nuestros padres y hermanos es una de esas cosas que hacemos con gusto. Reunirnos con ellos es la oportunidad de contar historias, de compartir recuerdos y de reírse de las peleas entre hermanos.

Gran parte de lo que somos es gracias a esos seres que nos acompañan desde que nacimos, comprenderlo y valorarlo es una gran enseñanza que tardamos años en recibir.

7.Nuestra rutina de belleza cambia sustancialmente

Tenemos claro que la belleza exterior depende en gran parte de nuestra salud y bienestar. Nuestra rutina de belleza ya no consiste en una plancha para el cabello y polvo para el rostro, ahora todo lo que hacemos para cuidarnos tiene un propósito inmediato y a futuro.

Cuidamos nuestra piel y no solo con cremas, también con los alimentos que consumimos. Nos asesoramos y buscamos esos productos que son ideales para nuestra edad y necesidades. Pasamos por una tienda naturista y comenzamos a incluir complementos que no solo nos harán ver más bellas, sino que además nos harán sentir mejor.

Desde las toallitas para desmaquillarnos hasta la tarde de spa, todo lo que hacemos por cuidarnos es una manera de consentirnos y de proporcionarnos bienestar.

8.Nuestro cuerpo ya no es el mismo

Hemos detectado cambios en nuestro cuerpo. Algunas comidas se nos han vuelto intolerables, sentimos la necesidad de dormir las horas necesarias y de hacerlo con calidad para desempeñarnos mejor en nuestras labores diarias.

Nuestra zona íntima también atraviesa cambios cuando nos acercamos a los 35, y por eso la rutina de higiene y cuidados también debe adaptarse a esas nuevas condiciones. Consultando con nuestro ginecólogo de confianza, hemos entendido que el pH se ve alterado, lo cual genera un ambiente propicio para las infecciones.

Entendemos que sentirnos saludables hace parte de estar bellas, por eso el cuidado de nuestra zona íntima se vuelve aún más importante. Asesorarnos y buscar productos especializados y testeados es una de esas formas de cuidarnos y adaptarnos a los cambios.

9.Nos preocupamos por lo que comemos

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Y no se trata únicamente de una genuina preocupación por nuestro peso, realmente nuestro cuerpo ya no tolera la hamburguesa con doble queso y tocineta a las dos de la mañana.

Aprendemos a conocer nuestro cuerpo y sus señales y tenemos plenamente identificado aquello que no toleramos y aquello que podemos disfrutar sin pensar en las consecuencias.

Lo mejor de esto, que a primera vista parece ser solo un problema, es que descubrimos nuevas recetas y diversas maneras de preparar esos alimentos que han estado en nuestra mesa desde que tenemos memoria. Nos alimentamos de manera consciente y eso, sin duda, se refleja en nuestra mente y en nuestro cuerpo.

3 comentarios en “9 cosas que cambian a los 35”

  1. Después de los 35+ podemos descubrir una segunda juventud ,debemos darnos permiso para redescubrirnos en muchos aspectos especialmente en nuestra vida sexual

  2. sandra castiblanco

    Sin duda algunos de los cambios mas significativos estan en disfrutar de tu cuerpo con más aceptación, también isiden aspectos hormonales.El ver la vida en una forma mas racional y analítica, nos hace disfrutarla más y vivir mejor.

  3. quizás y en un gran porcentaje nos volvemos seres mas espirituales buscando, una conexión mas cercana con un ser supremo que nos haga sentir en paz y en armonía con nosotras mismas y con nuestro alrededor(familia, trabajo, amigos,)

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