¡No te estreses, cocina!

Todas las personas tenemos gustos muy subjetivos y diferentes. A algunas les gusta el mar, a otras el bosque; unas prefieren ver televisión, otras leer. Lo mismo pasa con las actividades que realizamos cotidianamente, como hacer ejercicio, maquillarnos y cocinar. Son rutinas que practicamos a diario, pero que podrían convertirse en un hobby. Y si decidimos estudiarlas, podemos descubrir todo un universo que nos ayudaría a volvernos unas expertas en el tema.

A veces lo que de verdad nos apasiona está donde menos nos lo imaginamos. Por eso debemos disfrutar, sentir y aprender cada experiencia que tenemos, pues es ahí donde nos damos cuenta con qué sentimos afinidad y con qué no.

En la cocina como tal, vivimos una experiencia donde desarrollamos nuestra recursividad, ya que sin lugar a dudas, no todos los días tenemos la misma capacidad de inventar platillos deliciosos, para prepararle a nuestras familias. Cocinando puedes encontrar diferentes sabores para darte gusto: salado, dulce, amargo o ácido…todo depende de lo que prefieras. Si usas tu creatividad y te atreves a explorar con diferentes recetas, tendrás como resultado platos deliciosos, que te harán sentir completamente orgullosa de ti.

Si la cocina no es tu fuerte, pero te gusta, puedes empezar con recetas sencillas y fáciles que se preparen con pocos ingredientes, así te irás desenvolviendo poco a poco y cuando menos lo pienses, podrás deleitarlos a todos con tu sazón. Cuando sientas que ya estás subiendo de nivel, puedes tomar algunas clases y en ellas podrás profundizar mejor tu técnica y aprender trucos nuevos para que te diviertas en la cocina.

Recuerda siempre mantener la calma y no acelerarte en los procesos, en la cocina no se puede descuidar ningún detalle, y mientras aprendes, es normal que cometas algunos errores, unos muy deliciosos, y otros no tanto. Lo importante es que no te des por vencida.

Cocinar puede ser una buena opción cuando te quieras consentir, prepárate un cariñito gastronómico. Sí, preparar tu comida favorita ¿por qué no? Cenar a solas. O si lo que te gusta es pasar tiempo con la familia, entonces puedes aprovechar para sorprenderlos con un platillo que se lleve todos los aplausos.

Finalmente cuando nos fijamos un propósito y lo logramos, vemos con alegría los increíbles resultados, que nos demuestran de qué somos capaces y de qué estamos hechas.

Disfruta la vida, disfruta la comida y aprende ella. Y recuerda, la práctica hace al maestro…así que ¡Manos a la obra!

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Una mamá acompaña a su hija en cada etapa de la vida

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